Durante más de siete décadas, Antoni Farré (Barcelona, 1938) se ha consagrado a la mesa de diseño y a la astillera. Esa dedicación constante ha convertido su obra en uno de los referentes de la joyería española y europea. Reconocido por la Generalitat de Cataluña con el diploma de Mestre Artesà, Farré encarna la figura del artesano total: alguien que ha hecho del oficio una forma de vida.
Su trabajo es vasto y plural. Abarca desde joyas depuradas hasta piezas de construcción compleja que rozan la ingeniería; desde miniaturas de virtuosismo casi secreto hasta esculturas de gran formato. Todas ellas destilan tradición, experimentación et un pensamiento visual profundamente propio.
Para nosotros —Santi y Víctor, directores de Taller de Orfebres— trabajar junto al señor Farré ha sido, y sigue siendo, un enorme privilegio. Desde hace años compartimos con él sesiones constantes de revisión, conversación y aprendizaje en nuestro propio taller.
En estas horas de trabajo codo a codo, mientras limas, sierras y buriles marcan el ritmo del tiempo sobre el metal, Farré nos ha transmitido no solo la precisión impecable de su técnica, sino también una manera completa de entender el oficio.
Su metodología es clara, ordenada y profundamente lógica. Cada paso tiene un propósito, cada decisión nace de una comprensión íntima de los materiales y cada corrección se convierte en una lección magistral. Aun así, lo que más nos impresiona no es su dominio del oficio —que es absoluto—, sino su inquietud inagotable por seguir aprendiendo. Esa disposición casi juvenil a explorar, probar y mejorar es, quizá, el rasgo que mejor define su grandeza.
A través de su ejemplo, Farré nos ha enseñado que no se trata solo de vivir de un oficio, sino de vivir un oficio. Que la joyería exige paciencia, rigor, imaginación y una ética que trasciende el trabajo manual. Y que el talento, por brillante que sea, solo florece cuando se acompaña de disciplina.
Por eso hemos querido dedicar esta serie de artículos y entrevistas a la figura de Antoni Farré: para honrar su legado, compartir lo que hemos aprendido a su lado y, en cierto modo, agradecerle su generosidad.
Queremos que quienes nos leen conozcan no solo al maestro reconocido, sino también al mentor cercano que ha influido profundamente en nuestra manera de trabajar y en la visión de Taller de Orfebres.
El maestro Antoni Farré conversa sobre su obra con Víctor Rojas y Santi Faugier, directores de Taller de Orfebres.
El origen de una vocación
Era 1947 y, como dictaba la costumbre en Cataluña, a los niños varones que celebraban la primera comunión se les obsequiaba una alianza y unos gemelos de plata elaborados por un grabador-joyero. La necesaria toma de medidas para aquel regalo llevó a que Antoni cruzara por primera vez el umbral de un atelier de bijouterie.
El sonido rítmico del cincel y la concentración del artesano sobre la pieza lo dejaron completamente fascinado. “Quedé cautivado viendo cómo un operario estaba cincelando una pieza”, recuerda. Aquella breve escena bastó para encender una curiosidad que no lo abandonaría jamás.
Los maestros
A los 14 entró como aprendiz en un atelier de bijouterie, uno de los espacios tradicionales de referencia en Barcelone. Allí encontró no solo un lugar de formación, sino una familia profesional. “Tengo muy buenos recuerdos de aquellos primeros compañeros de trabajo y de mis maestros”, relata.
Paralelamente, Antoni comenzó su formación en la Escola d’Arts Sumptuàries Massana, donde practicó los oficios de cincelado, repujado y escultura, y donde adquirió conocimientos de esmalte, cerámica, talla de cristal y laca japonesa. Allí también conoció a Eudald Serra, gran escultor y figura esencial en su comprensión del volumen y del movimiento.
Así comenzaron los primeros pasos de una trayectoria destinada a convertirse en una de las más sólidas y respetadas de la bijoux contemporains.
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El camino del joyero
Los primeros años de Antoni Farré revelan la raíz profunda de un artesano que, desde joven, aprendió a mirar el mundo con la sensibilidad et le disciplina que exige el oficio de joyero. Entre talleres tradicionales, maestros generosos y una curiosidad que nunca lo ha abandonado, comenzó a moldearse el creador que hoy admiramos.
Au Taller de Orfebres sentimos un orgullo especial al recorrer estos orígenes. No solo porque iluminan la trayectoria de un maestro excepcional, sino porque también nos recuerdan por qué elegimos este camino: por la beauté del trabajo bien hecho y la voluntad de forjar creaciones que trasciendan el tiempo, pero también por la convicción de que un oficio solo se mantiene vivo cuando se transmite de generación en generación.
En la próxima entrega, “El camino del joyero: Entrevista a Antoni Farré”, será el propio maestro quien tome la palabra. A través de una conversación pausada y en profundidad, nos adentraremos en su manera de entender el oficio, el valor del aprendizaje, el papel del error, la paciencia del proceso y la responsabilidad de transmitir un saber que solo se adquiere con el paso del tiempo. Un diálogo con alguien que ha vivido la joyería no solo como profesión, sino como una forma de vida.

